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Los Talancas en Hielolandia 6 dUTC Julio dUTC 2008

Posted by divad in Amsterdam, bitácora.
6 comments

¡Eh! ¡Que ya hemos vuelto de Islandia! Estamos impresionados, en seis días hemos recorrido el sur de la isla (llámalo isla, llámalo enorme bloque de hielo y piedra negra), y ya tenemos ganas de volver para explorar el resto del país. Para que os hagáis una idea, os dejamos un pequeño resumen ilustrado de nuestras aventuras bajo el sol de medianoche. Podéis ver una muy reducida selección de las (aproximadamente 500) fotos en flickr.

Reykjavík y alrededores

Hace cosa de dos semanas, la Talanca se trasladó a Hielolandia a trabajar (¡en serio, a un congreso a trabajar!). Entre sesión y sesión encontró tiempo para recorrer un poco la ciudad.

Reykjav�k

Esta gran ciudad de 200.000 habitantes (los 2/3 de la población del país) está situada al sudoeste de la isla y es la única zona urbana de Islandia. De puro churro coincidió la llegada del Talanca, unos días después, con un concierto gratuito de Sigur Rós y Björk, en un parque de Reykjavík. Que nos perdonen los fans de la esquimal, pero disfrutamos más con los primeros…

Sigur Rós

Camino al concierto vimos este fabuloso invento en una tienda de almohadas:

Boticas

Boticas

Desde el puerto de Reykjavík se puede tomar un barco que te pasea por la bahía mientras oteas el horizonte tratando de detectar el característico chorrito que sueltan las ballenas al resoplar ante tanto turista tirando fotos. También se suelen apuntar a la fiesta los delfines de la zona, como estos tres tan majetes de la foto:

Delfines

A pocos kilómetros de la capital se encuentra el Círculo dorado, llamado así porque los promotores de excursiones organizadas se forran aquí más que en cualquier otro lugar de la isla, y lo mismo puede decirse de los vendedores de souvenirs.

En un área reducida se encuentran varios escenarios de postal: Gulfoss, una de las mayores y más impresionantes cascadas de Islandia (arriba en la foto); Geysir, la madre de todos los géisers (¿géiseres?); y Zingvellir, donde se puede ver la deriva de las placas tectónicas de América del Norte y Europa. Estos dos últimos los visitamos unos días más tarde:

Zingvellir

Esta pared de unos 20m de altura es muestra del movimiento de las placas tectónicas. Es una cojonada, te deja de piedra (perdón por el chiste fácil). Además del choque de continentes, en este lugar se reunía hace más de 1000 años una especie de congreso de los diputados pero en versión vikinga. Además de decidir sobre sus cosas de vikingos, cortaban cabezas y ahogaban a las adúlteras. Hicimos más fotos.

Strokkur

A pocos kilómetros se encuentra el géiser que da nombre a todos los géisers: Geysir. Aunque aún humea hace años que sólo se despierta durante los terremotos, pero por suerte tiene un hermanito pequeño que escupe cada 5-10 min: Strokkur. Entre erupción y erupción la criatura tiene este aspecto:

Glaciares

Con un 4×4 de alquiler, de esos que no están pensados para salir de la ciudad, se fueron los Talancas con un Suizo (Robin) y un Holandés (Martin) a recorrer las Islandias. El primer día de ruta nos lo tomamos on the rocks, visitando los glaciares que llegan casi hasta el mar al sur de la isla, y que se pueden ver incluso desde la carretera.

Cada uno de estos cubitos se desprende de un glaciar y va a parar a un lago de unos 200m de profundidad, Jokulsarlon. Desde ahí, al cabo de un tiempo, flotan hasta el mar. Recordad, amiguitos, que la parte visible de un iceberg es aproximadamente el 10% de su volumen. Ahora entendéis por qué necesitan un lago tan profundo… El lago se puede recorrer en un vehículo anfibio, que es la manera guay de decir “bote con ruedas”. Podéis ver más hielos aquí.

Skógar

Este pequeño pueblo (3 casas, 2 hoteles, 1 youth hostel y una zona de acampada) está situado al pie de la cascada Skogarfoss, de 60m de altura:

En los días de sol (tuvimos esa suerte) se ve el arco iris en la espuma que produce la cascada. Se puede subir a la parte superior por esta escalerita, no apta para los que sufren con las alturas:

Desde arriba se puede seguir un sendero poco conocido que remonta el río Skoga. Fue uno de los momentos estelares del viaje, un paisaje alucinante y decenas de cascadas de las que te quitan el aliento. Para mear y no echar gota, vamos. Para muestra, un botón:

Las Highlands

Viniendo de los Países Bajos, da gusto meterse entre montañas. Y si son de piedra volcánica, están medio cubiertas de nieve, y para llegar tienes que vadear varios ríos, mejor que mejor. Camino a Landmannalaugar (Langabaruba según el Talanca) se demostró que el Hyundai Santa Fe es una porquería, pero aún así puede cruzar un río con mucha más gracia que el Seat Ibiza:

A pesar de la lluvia, el paisaje es espectacular (más fotos):

Tal como dijo Martin al día siguiente de volver, I already miss the mountains. Pobrecico, que le gusta caminar y vive en Holanda.

Baños de agua caliente

En Islandia no se gasta mucho en agua caliente. En toda la isla se aprovechan fuentes de energía geotérmica (agua hirviendo que sale del suelo y huele a huevo podrido) para calentar agua corriente y llevarla hasta las casas. En Reykjavík la traen desde una central con una tubería de 30km, y en esa distancia sólo se enfría 4º. Hay montones de sitios donde uno se puede dar un baño calentito en medio del campo:

Antes de irnos nos dimos un baño de despedida en el Lago Azul, que no tiene nada que ver con el de la peli:

Y hasta aquí el relato. Muchos de vosotros tendréis la suerte de ver una selección un poco menos reducida, unas 200 o 300 fotos. Pero tranquilos, las pasaremos rapidito…

Bæ,

los Talancas